Electricidad



El problema

Dos mil millones de personas -es decir, un tercio de la población mundial- carecen de acceso a servicios modernos de energía. Generalmente son pobres, viven en zonas rurales y queman leña o biomasa para cocinar, calentarse e iluminarse. Aunque estos combustibles son poco costosos, contaminan el aire en el interior de las viviendas y provocan problemas respiratorios que, todos los años, matan a más de un millón de niños menores de cinco años. La deforestación en muchas partes del mundo es consecuencia de la demanda de leña.

Los modernos servicios de energía, predominantemente alimentados por la quema de combustibles fósiles, pueden ampliar enormemente el número de oportunidades y opciones a disposición de la gente, mejorar sus condiciones de vida y hacer funcionar automóviles, aviones, fábricas y hogares. Sin embargo, esa generación de energía también contamina el aire y emite gases de efecto invernadero, que contribuyen al calentamiento de la Tierra y a posibles cambios climáticos.

La cuestión no es si hay reservas suficientes de combustibles fósiles, pues está entendido que la oferta va a satisfacer la demanda en el futuro predecible. Más bien, las preocupaciones sobre las políticas energéticas actuales se concentran en los efectos sobre el medio ambiente y las evidencias de que el acceso a los modernos servicios de energía no es universal, desigualdad que tiene dimensiones morales, políticas y prácticas en un mundo cada vez más interconectado.

Algunas estadísticas esenciales

· Aproximadamente 2500 millones de personas carecen de acceso a servicios modernos de energía.

· El consumo de energía en el mundo ha aumentado significativamente desde 1992 y se prevé que aumentará a un índice del 2% anual hasta 2020.

· El consumo de leña está aumentando a medida que aumenta la población. En Asia meridional y sudoriental, unas 2.000 millones de personas utilizan madera y otra biomasa para obtener energía, y en el África subsahariana, más de 500 millones de personas dependen de la leña como fuente de energía.

· El consumo mundial de combustibles fósiles aumentó un 10% entre 1992 y 1999. Los países desarrollados siguen siendo los mayores consumidores por habitante, con un consumo medio de 6,4 toneladas de equivalente de petróleo en 1999, es decir diez veces más que el consumo de los países en desarrollo.

· El porcentaje del total de la energía producida y consumida en el mundo que se obtiene de combustibles fósiles se redujo de un 86% en 1971 a un 80% en la actualidad.

· El 95% de la energía consumida por el transporte se obtiene del petróleo. En ese sector se ha registrado el mayor aumento de la utilización de energía y se prevé que el índice de aumento será del 1,5% por año en los países desarrollados y del 3,6% en los países en desarrollo.
· El 20% de la demanda mundial actual de petróleo y gas se encuentra en Asia. Y lo que es más importante, más del 50% del aumento de la demanda anual proviene de esa región.

· Si la utilización de energía primaria en el mundo aumentara a un índice anual de aproximadamente el 2%, el consumo se duplicaría en 2035, y se triplicaría en 2055, con relación a 1998.

· El 75% de las emisiones de gas de efecto invernadero producidas por las actividades humanas proviene del dióxido de carbono de la quema de combustibles fósiles.

· Las emisiones mundiales de carbono se duplicaron entre 1965 y 1998, con un aumento medio del 2,1% anual.

· La energía nuclear corresponde al 16% de la generación mundial de electricidad, pero preocupa constantemente la seguridad y la relación costo-beneficio, en particular por el combustible consumido, los desechos radiactivos, el transporte transfronterizo y el destino de las plantas en desuso.

· La energía hidroeléctrica, la geotérmica, la eólica y la solar, y la obtenida de la biomasa, derivadas de modernas fuentes renovables, representan aproximadamente el 4,5% del total de la producción de energía.

 


Esi2 "Ies Cami de Mar"